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¿Aún crees en las Dietas Milagro?

Las dietas milagro son planes de adelgazamiento se caracterizan por carecer de fundamento científico sobre su eficacia o seguridad, prometer resultados rápidos sin esfuerzo y, entre otras cosas, excluir o reducir la ingesta de algunos alimentos o grupos de éstos. De hecho, la mayoría de las dietas analizadas tienden a disminuir las cantidades de hidratos de carbono y aumentar las de proteínas o grasas, por debajo o por encima de lo aconsejado. Así, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria recomienda que la distribución de una dieta equilibrada sea del 50-55% de hidratos de carbono, 15-20% de proteínas y del 30-35% de grasa. La mayoría de las dietas milagro no cumplen ninguno de los criterios.
Ahora que queda poco para el verano, tenemos nuevos objetivos  y buscamos perder peso de forma rápida comprometiendo muchas veces nuestro estado de salud pudiendo llevar a deficiencias.

Otros errores habituales a la hora de hacer dieta ‘rápida’ es hacer ayunos y saltarse comidas, con la idea de que se conseguirá perder peso. Pero lo que conseguimos con esto, son bajadas de glucosa que nos hacen llegar a la comida y la cena con mucha más hambre y sin poder controlar la cantidad de comida que ingerimos, consiguiendo el resultado contrario.

La exclusión de ciertos tipos de nutrientes es uno de los principales motivos del fracaso y abandono de este tipo de dietas, ya que las prohibiciones y restricciones conllevan mucho sacrificio y favorecen el descontrol de impulsos y una sobre ingesta por ansiedad.

Las dietas extremas y las “no aptas para la salud” son muchas. Ejemplos:

La dieta de la manzana. Se basa en las bondades de esta fruta, como que es rica en vitaminas, minerales y azúcares. Eso sí, salvo en contadas comidas, se basa en eso: en comer todas las manzanas que uno quiera. El problema es que no existe ningún producto que contenga, por sí solo, todos los nutrientes que uno necesita, y esta no es una excepción. A la hora de perder peso solamente se eliminará masa muscular y, al terminar la dieta, se volverá a recuperar el peso con gran facilidad.

La dieta de Atkins. Permite consumir muchos productos que otras dietas prohíben terminantemente. En concreto, se basa en un consumo casi único de proteínas procedentes de carnes rojas, embutidos, mantequillas o huevos, entre otros, mientras que deja muy poco sitio para los hidratos de carbono de las frutas y verduras. Asimismo, se opone a alimentos como la pasta, las legumbres, la leche o el azúcar. Al no recibir el nutriente necesario para obtener energía, el cuerpo quema las grasas de una forma muy particular, provocando efectos negativos: entre ellos, falta de apetito, estreñimiento, aumento del colesterol sanguíneo e, incluso, riesgo cardiovascular.

La dieta de la sopa. Su secreto es un caldo preparado con cebollas, ramilletes de apio, pimientos verdes, tomates, repollo, col, sal y pimienta, en unas cantidades muy concretas. Juega con el hecho de que apenas tiene calorías y, por tanto, se puede tomar toda la que uno quiera. Como acompañamiento, se pueden consumir en ocasiones frutas, zumos o leche desnatada. El resultado es que supone un déficit de proteínas, vitaminas y minerales, de modo que se pierde peso a costa de una serie de desequilibrios orgánicos y, en menor medida, de grasa, que es lo que realmente interesa perder. Una anemia es lo primero que puede producir, y de ahí, en adelante.

La dieta de la alcachofa. Se puede hacer en diferentes plazos de tiempo y sus resultados son rápidos, pues logra una pérdida de peso alta de forma bastante acelerada por el hecho de que elimina líquidos del organismo, pero esto supone que, en cuanto uno vuelve a la dieta normal, recupera los kilos con la misma rapidez. La alcachofa es un producto muy beneficioso para la salud y debe ser incluido en nuestros platos, pero acompañado de otros muchos alimentos.

La dieta Dukan. Una de las más conocidas, muy seguida hace no tanto tiempo y que en la actualidad no deja lugar a dudas de que es inapropiada después de que se hayan pronunciado un buen número de sociedades científicas. Ya la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (Anses) ha señalado que esta dieta puede comportar desequilibrios nutricionales y ser altamente arriesgada por poder comportar alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o de rendimiento.

¿Las conocías? ¿Has probado alguna de ellas? ¿Cómo te fue?

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